Reposapiés
La silla de coche eleva al niño hasta la altura correcta del cinturón y, a partir de ahí, las piernas quedan en el aire. Hasta los nueve o diez años, los pies no llegan al suelo del coche y el peso de la pierna descarga en el borde del asiento, justo detrás de la rodilla. De ahí vienen las piernas cansadas, el hormigueo en los pies y las patadas al asiento delantero.
Un reposapiés le devuelve ese suelo: la rodilla queda a noventa grados, el tronco deja de deslizarse buscando apoyo y el cinturón se mantiene donde fue diseñado para estar. Estos son los que tenemos, y difieren sobre todo en el punto de anclaje: a la silla, a los puntos Isofix del coche o al asiento elevador.
Nota: un reposapiés es un accesorio de confort y postura. No es un dispositivo de retención homologado según la R129 o la R44, y no sustituye a la silla, al elevador ni al cinturón bien colocado.